Hay personas que entran en nuestra vida con una sonrisa perfecta y palabras que parecen sinceras. Las observamos durante mucho tiempo, tratando de entender por qué algo dentro de nosotros no termina de encajar. Todo parece normal, incluso amable, pero en el fondo del corazón hay una pequeña voz que no se calla.
La intuición no grita, susurra.
A veces casi caemos en el juego, casi creemos en lo que vemos con los ojos y no en lo que sentimos por dentro. Pero algo siempre nos detiene justo a tiempo, como una mano suave que nos aparta del borde.
Con los años una aprende que la intuición es una forma de protección. Es la sabiduría del cuerpo avisando que no todo lo que brilla es verdad.
Por eso, cuando algo dentro de ti no encaje, no lo ignores. Escucha esa voz tranquila que vive en tu interior: casi siempre te está cuidando de lo que aún no puedes ver.
Katia Santana Palacio — Escritora

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