Deja de repetirte que tu vida es un desastre. Deja de convencerte de que está vacía.
Mira bien dónde estás parada hoy. Puede que sea exactamente el lugar que alguien más lleva años deseando alcanzar — y tú, sin darte cuenta, llevas tiempo sin verlo, sin agradecerlo, sin aprovecharlo.
No dejes que la costumbre te robe lo que ya conseguiste.
Levántate. Sal a comerte el mundo, no una vez, todos los días. Haz lo que de verdad te gusta, aunque nadie lo esté aplaudiendo.
Métete en tu mundo. En tus cosas. Deja de anunciar cada paso que das — no todo necesita testigos. A veces el silencio es lo que más protege lo que estás construyendo.
Desaparece si tienes que desaparecer. Un mes, si hace falta. Y cuando vuelvas, que sea distinta. Que se note que no te fuiste a esconder, sino a encontrarte.
— Katia Santana Palacio
Autora de historias que no se olvidan.
Deja un comentario