Hay un día en que decides dejar de pedir permiso para existir

Hay un momento, nadie te avisa cuándo llega, en el que dejas de pedir permiso para sentir lo que sientes.

Antes callabas. Suavizabas cada palabra para que no incomodara. Aprendiste a hacerte pequeña en las conversaciones, a bajar la voz cuando tu verdad molestaba a alguien más.

Y un día, sin anunciarlo, algo se rompe. No es un grito. Es más bien un silencio distinto: el silencio de quien ya no necesita convencer a nadie de que su dolor es real.

No todas las heridas se curan hablando. Algunas se curan dejando de explicar por qué duelen.

Si hoy sientes que llevas años pidiendo perdón por existir tal como eres, quiero decirte algo que ojalá alguien me hubiera dicho antes: no tienes que ganarte el derecho a ser tú misma. Ya lo tenías.

Esto es lo que intento nombrar en cada libro que escribo: lo que muchas personas sienten y nunca dicen en voz alta. No escribo para gustar. Escribo para que, al menos una persona que lea esto, se sienta un poco menos sola esta noche.

Katia Santana Palacio — Escritora

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