De niña nunca tuve una bicicleta, pero tenĂa lo más grande: mi familia cerca… y el calor inmenso de mis abuelos, esa sobreprotecciĂłn que te arropa el alma aunque no haya nada más.
Nunca tuve espejos.
Ni un cepillo de pelo lindo.
Ni peinetas de colores.
Ni cadenas de oro.
Crecà con muy poco, de ese “poco” que se nota en las manos, en la ropa, en los detalles… pero que no pesa cuando te esperan en casa y alguien te dice “ven acá, mi niña”.
PasĂł el tiempo.
Y la vida, como si quisiera compensarme, empezĂł a llenarme de cosas.
Lo que un dĂa fue sueño, hoy me sobra.
Por bicicleta… tengo un carro.
Por falta de peines, peinetas y cepillos… tengo de todos los colores.
Por lo que antes no alcanzaba… ahora alcanza, y a veces hasta se pasa.
Y aun asĂ…
Hay una diferencia que no se compra.
Porque lo material se acumula, se guarda, se cambia, se reemplaza.
Pero el abrazo de los tuyos no tiene sustituto.
La risa en la mesa, la voz que te llama por tu nombre, la mirada de alguien que te conoce de verdad… eso no se compra con nada.
Hoy tengo más cosas.
Pero me faltan mis seres queridos.
Y ahà está la gran verdad que nadie te enseña cuando eres niña:
que puedes llegar a tenerlo todo… y sentirte incompleta si te faltan los que te hacĂan sentir en casa.
Lo material me sobra.
Pero el amor… el amor es lo único que cuando falta, se nota en cada rincón.
#familia #nostalgia #infancia #abuelos #loquetengoyloquemefalta #amorenladistancia #reflexiones #vida #memorias #KatiaSantana







