La memoria no avisa cuándo va a doler. Aparece con un gesto cualquiera, sentado en una terraza, y te devuelve a alguien que quizás nunca entendiste del todo mientras estaba viva. Nadie elige su archivo, y quizás por eso confiar en lo que se quedó dice más de uno que cualquier foto que se tomó a propósito para no olvidar.
Si este tema te toca de cerca, hay un rincón de Raíces del Alma donde vuelvo a la casa de mis abuelos y a esas memorias de infancia que, igual que esta, llegaron sin que yo las llamara. Ahí está, si quieres seguir por ese camino.
Katia Santana Palacio-Escritora 🖋️
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