Hay personas que llegan a la vida como si fueran a quedarse para siempre. Se instalan en los días, en las rutinas, en los silencios, y uno, sin darse cuenta, empieza a hacerles espacio como si fueran hogar.
Pero no todo lo que llega es destino.
Algunas presencias no vienen a quedarse, vienen a mostrarte algo. A enseñarte lo que mereces, o lo que no debes volver a aceptar.
Y aunque duela admitirlo, hay despedidas que no son pérdidas: son orden.
Porque la vida, en su forma más sabia, no te quita: te acomoda.
Katia Santana Palacio — Escritora
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