A veces la vida nos deja en silencio,
con la sensación de caminar solas por un sendero largo.
Pero incluso en esa soledad, hay una luz que nos cuida,
un susurro que nos dice: “aún estás aquí, aún puedes florecer”.
Eres raíz que sostiene,
eres huella que permanece,
eres fuerza que no se rinde aunque tiemble el alma.
Y cuando sientas el peso en tu pecho,
recuerda: no todo lo que pesa destruye…
algunas cargas son alas escondidas,
preparando tu vuelo hacia la libertad.

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