No sé en qué momento exacto ocurrió. Solo sé que un día, sin avisar, algo dentro de mí despertó y una voz firme me dijo: “Escribe.” Desde entonces no he podido detenerme.
Encontré una pasión que no me deja dormir. Me sacude en mitad de la madrugada con ideas, versos, recuerdos. Cada cinco minutos se me ocurre una frase, una imagen, una historia — y si no la escribo, siento que se me escapa para siempre.
Por primera vez en mi vida estoy haciendo algo por mí. No por complacer a nadie, no por encajar, no por retener a nadie. Lo hago porque lo necesito, porque escribir se volvió mi manera de respirar.
He pasado noches enteras mirando el techo, pensando en todo lo que podría haber escrito antes. Sí, me hubiera gustado descubrir esto mucho antes. Pero llegó cuando llegó, y no pienso pedirle disculpas al tiempo perdido.
Hoy me siento viva de una forma distinta. No por fama, ni por éxito, ni por dinero.
Sino porque, después de años de silencio, por fin tengo algo que decir. Y lo estoy diciendo.
Katia Santana Palacio — Escritora
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