“La mujer que floreció después del invierno”

Hubo un tiempo en que creyó que salir adelante significaba volver a ser la mujer que había sido antes.

Se equivocaba.

Después de ciertas pérdidas, uno no regresa al mismo lugar. Hay experiencias que cambian la manera de confiar, de amar, de esperar y hasta de mirarse al espejo.

Durante mucho tiempo intentó recuperar aquella versión de sí misma que parecía haberse quedado atrás. La buscó en los recuerdos, en las explicaciones, en todo lo que habría podido hacer diferente.

Hasta que entendió que no tenía que recuperarla.

Tenía que conocer a la mujer que había quedado después.

Una mujer más cautelosa, quizá. Menos dispuesta a creer en cualquier promesa. Pero también más consciente de sus límites, de lo que merece y de todo aquello que ya no está dispuesta a negociar.

Entonces dejó de llamar fracaso a lo que había sobrevivido.

No necesitó olvidar para continuar. Tampoco necesitó fingir que ya nada dolía. Simplemente dejó de permitir que aquello que la hirió siguiera decidiendo quién podía ser.

Hay inviernos que no terminan cuando desaparece el frío.

Terminan cuando dejamos de esperar que vuelva la persona que éramos antes de atravesarlos.

Y tal vez florecer no sea volver a ser la misma.

Tal vez sea descubrir que, después de perder tantas cosas, todavía quedaba alguien dentro de ti capaz de comenzar de nuevo.

Katia Santana Palacio — Escritora

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