Puedes tener la mejor portada y una sinopsis que atrapa en la primera línea, y aun así tu libro puede desaparecer en Amazon sin que nadie lo vea.
De eso nadie habla cuando te cuenta lo bonito de autopublicar. Hay un paso silencioso, casi burocrático, que decide si tu libro aparece delante de un lector o se hunde en una lista de miles. Son las categorías y las palabras clave.
En KDP eliges dos categorías al publicar, pero puedes pedir que te agreguen más escribiéndole directamente a soporte. Esa parte casi nadie la explica, y marca una diferencia real: no es lo mismo competir contra diez mil libros en una categoría enorme que aparecer entre los primeros veinte en una categoría específica, más pequeña, pero exacta para tu historia.
Con las palabras clave aprendí algo parecido. Tienes siete espacios, y la tentación es llenarlos con adjetivos bonitos, con la idea que tú tienes de tu propio libro. El error está ahí: esas palabras no son para describir tu obra, son para encontrar a la persona que la necesita. Hay que pensar como piensa un lector cuando busca, no como piensa una autora cuando describe.
A mí me tocó corregir categorías y palabras clave después de publicar, más de una vez, porque las elegí pensando en cómo quería que se viera mi libro y no en cómo lo buscaría alguien que todavía no sabe que existe.
Ese es el aprendizaje real: ser la primera en una categoría pequeña y correcta vale más que perderte en una categoría grande y genérica. No se trata de llegar a más personas, se trata de llegar a las personas correctas.
Si estás por autopublicar, dale a este paso el mismo cuidado que le das a la portada. No es decoración, es el mapa que usa alguien para llegar hasta tu libro.
— Katia Santana Palacio
Autora de historias que no se olvidan.
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