¿Cuántos hijos tienes?

Published on

╱

Jueves, 15 de octubre de 2026Por Katia Santana Palacio

MI VOZ

EmigraciónMaternidadFamiliaCrianza

Una mirada íntima a los vínculos que cruzan fronteras.

Opinión / Maternidad

¿Cuántos hijos tienes?

Hay preguntas que se hacen sin pensar y que una madre en duelo contesta con el pecho apretado.

Por Katia Santana Palacio · Escritora

Katia Santana Palacio, escritora

Katia Santana Palacio

Escritora y autora de la columna Mi Voz.

Hay una pregunta que se hace sin pensar, en una sala de espera, en una fila, en una reunión donde nadie se conoce: ¿cuántos hijos tienes? Casi todo el mundo la contesta con un número. Para una madre que enterró a uno, esa cuenta no cuadra. Puede decir la verdad y ver cómo el otro se incomoda. Puede decir un número menor y sentir que lo borró. O puede cambiar de tema. Las tres opciones le dejan algo atravesado.

De esto se habla poco. Se habla del funeral, de las flores, de los primeros días, cuando la casa está llena. Después la gente se va, como es normal, porque tiene su vida. Y ella se queda con lo que viene después, que es largo y no tiene fecha.

Ese dolor casi nunca llega en grande. Llega en cosas chiquitas: un número de teléfono que no se atreve a borrar, un audio guardado, la talla de una camisa que ve en una tienda y ya no tiene para quién comprar. Llega en el supermercado, frente a lo que a él le gustaba. Llega el día del cumpleaños, que el calendario sigue marcando aunque ella no quiera verlo.

También llega la culpa. Se ríe en una reunión de familia y se pregunta si ya se está olvidando. Pasa un día sin llorar y se asusta. Hay que decirlo claro: reír no es olvidar, y un día tranquilo no es una traición.

El amor no se mide en lágrimas.

Están además las frases. Dios sabe lo que hace. Ahora es un angelito. Tienes que ser fuerte por los demás. Quien las dice quiere ayudar, pero muchas veces lo que logra es que ella sienta que tiene que dejar de sufrir para que los otros estén tranquilos. Lo que necesita es más sencillo y más difícil: que alguien se siente a su lado y no se asuste.

Si conoces a una madre así, hay gestos que sirven. Di el nombre de su hijo. Muchas madres cuentan que el miedo no es que se hable de él, es que dejen de hablar. Pregúntale por algo concreto que hacía y escucha sin apurarla. Apunta las fechas malas, el cumpleaños, el aniversario, el primer Día de las Madres, y escríbele ese día. Y llámala cuando ya pasaron los meses. Ahí es cuando casi todos desaparecen, y ella lo nota.

Si la que vive esto eres tú, no hay una manera correcta. Hay madres que hablan de su hijo todos los días y otras que lo guardan en silencio. Unas dejan el cuarto como estaba durante años y otras abren las ventanas a las dos semanas. Todas aman igual. Nadie tiene derecho a ponerle fecha a tu tristeza.

Con el tiempo el dolor no se va, pero cambia de tamaño. Deja de ocupar toda la casa. Un día cuentas algo de tu hijo y te sorprendes sonriendo a mitad de la frase, y no pasa nada. Sigues siendo su madre. Eso no depende de que él esté.

Para pensar hoy

¿Qué gesto de alguien te ayudó más en un momento de duelo? Cuéntamelo en los comentarios.

Una conversación que continúa

Mi Voz escribe sobre emigración, maternidad, familia y crianza desde la experiencia cotidiana.

Volver al inicio ↑

Katia Santana Palacio — Escritora 🖋️

Déjame tu comentario

Deja una respuesta