El reencuentro también se prepara

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Martes, 13 de octubre de 2026Por Katia Santana Palacio

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Una mirada íntima a los vínculos que cruzan fronteras.

Opinión / Emigración y esperanza

El reencuentro también se prepara

Volver no es solo comprar un pasaje: es preparar el corazón de los que se quedaron y el de la que regresa.

Por Katia Santana Palacio · Escritora

Katia Santana Palacio, escritora

Katia Santana Palacio

Escritora y autora de la columna Mi Voz.

Toda familia a distancia vive mirando una fecha que a veces todavía no existe: la del reencuentro. Se habla de ella en futuro y en condicional. «Cuando vuelva.» «Cuando nos veamos.» Esas dos frases sostienen años enteros de esfuerzo, y por eso merecen cuidarse con verdad.

La primera preparación es no prometer lo que no se sabe. Un niño puede esperar con ilusión, pero no tiene por qué organizar su vida alrededor de una fecha que cambia cada mes. «Todavía no sé, y te aviso en cuanto sepa» duele menos que un calendario de promesas rotas.

La segunda es imaginar el reencuentro real, no el de las películas. La que vuelve encontrará a un hijo más alto, con gustos nuevos y rutinas que no la incluyen. El que se quedó encontrará a una madre distinta, marcada por años de vida en otra parte. Reconocerse también es una tarea, y lleva sus días.

“El reencuentro no devuelve el tiempo perdido: inaugura el tiempo que viene.”

Ayuda hablar de lo práctico con la misma seriedad que de lo emocional: dónde dormirá cada quien, qué normas rigen la casa, qué lugar ocupará quien cuidó durante la ausencia. La abuela que sostuvo la casa no se vuelve visita el día que mamá regresa. Su lugar se honra, no se desplaza.

Hay que preparar además la posibilidad de que el reencuentro sea una visita y no un regreso definitivo. Despedirse otra vez duele, pero duele menos si se nombra con tiempo, si el niño sabe cuánto dura la estancia y qué viene después: las llamadas, los sábados, la constancia de siempre.

Mientras la fecha llega, la mejor preparación es la vida de todos los días. El vínculo cuidado llamada a llamada es el que hará que el abrazo, cuando ocurra, no sea entre extraños que se extrañaron, sino entre personas que nunca dejaron de conocerse.

Esta primera semana de Mi Voz empezó con una maleta abierta y termina con un abrazo que todavía no llega. Entre uno y otro está la pantalla: nunca fue el destino.

Gracias por acompañar esta primera semana.

Para pensar hoy

¿Qué le dirías a quien esperas, si el reencuentro fuera mañana? Cuéntamelo en los comentarios.

Una conversación que continúa

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Katia Santana Palacio — Escritora 🖋️

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