Cuando publiqué en KDP por primera vez, llegué al casillero de palabras clave convencida de que ya había hecho lo importante: la portada, la descripción, el precio. Llené esas siete casillas rápido, casi de memoria, y seguí adelante. Tardé en entender que ese formulario pequeño pesa más de lo que parece.
KDP te da siete espacios para palabras o frases clave. No son decoración ni un trámite más del formulario: son lo que el buscador de Amazon usa para decidir si tu libro aparece cuando alguien escribe algo en esa barra de búsqueda. Si esas siete frases no coinciden con lo que un lector realmente teclea, tu libro puede ser excelente y seguir invisible.
El primer error, el que yo cometí, es repetir ahí lo que ya está en otro lado. El título, el nombre del género, mi propio nombre como autora: todo eso Amazon ya lo sabe, ya lo indexa. Usar las siete casillas para repetirlo es desperdiciar el espacio con información que no suma nada nuevo.
El segundo error es escribir como autora en lugar de pensar como lectora. Yo sé que mi poemario habla de la distancia y de la pérdida, y puedo describirlo con palabras bonitas. Pero quien busca un libro no escribe bonito: escribe simple, directo, con las palabras que usaría cualquier persona para encontrar algo que sienta parecido a lo que vive.
Amazon también es claro con lo que no se permite: no se puede usar el nombre de otro autor, ni palabras como «bestseller» o «ganador de un premio» si no es cierto, ni nada que prometa algo que el libro no cumple. Esas prácticas no solo están prohibidas: pueden hacer que tu libro quede oculto en lugar de encontrado.
Lo que sí ayuda es pensar en frases completas, no en palabras sueltas. No es lo mismo escribir «poesía» que escribir «poemario sobre el duelo y la distancia». La frase completa imita la forma en que alguien busca de verdad, y eso es exactamente lo que el casillero premia.
Hay algo que sí alivia: las palabras clave se pueden cambiar después de publicar, cuantas veces haga falta, sin que eso afecte las reseñas ni el historial del libro. No es una decisión que se quede grabada para siempre, como el ISBN. Es más bien un experimento que se puede ajustar cuando algo no funciona.
Nadie me explicó esto antes de publicar, y lo aprendí mirando cómo otros libros, no mejores que el mío, aparecían primero. La diferencia no siempre está en lo que escribiste. A veces está en esas siete casillas que llenaste sin pensar.
— Katia Santana Palacio
Autora de historias que no se olvidan.
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