Hay un minuto, antes de cada publicación, en el que toda escritora duda. No importa cuántos libros lleves escritos: ese segundo antes de soltar el texto nunca se vuelve fácil.
A veces se piensa que la valentía llega después, cuando el libro ya está publicado y las opiniones empiezan a llegar. Pero no. La valentía está antes: en decidir escribir la verdad aunque sepas que no va a gustarle a todos.
Escribir con comodidad es fácil. Escribir con verdad exige otra cosa: aceptar que no vas a controlar lo que el lector sienta al leerte, y publicar de todas formas.
He aprendido que ese miedo no se cura con la experiencia. Se aprende a caminar con él. Cada entrada de este blog, cada libro, cada poema sale al mundo con ese mismo nudo en el estómago, y aun así sale.
Si estás escribiendo algo que te da miedo publicar, tómalo como una señal, no como una advertencia. Casi siempre, lo que más miedo da decir es lo que más falta hace leer.
El oficio de escribir no pide valentía una sola vez. La pide cada vez que te sientas a escribir, y otra vez cuando decides que ya es momento de que alguien más lo lea.
— Katia Santana Palacio
Autora de historias que no se olvidan.
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