No todos los libros buscan enseñar algo. Algunos solo quieren acompañar, sin pedir nada a cambio. Sin moraleja al final, sin lección escondida entre líneas.
El Coleccionista de Sueños es uno de esos. Lo escribí pensando en una niña que guarda sueños como quien guarda piedras bonitas en un bolsillo: sin preguntarse si sirven para algo, solo porque merecen quedarse.
En la portada hay una niña leyendo junto a un río, bajo la luz de la luna. Esa imagen no es decoración. Es el libro entero resumido en un solo instante: la calma, la curiosidad, las ganas de seguir creyendo.
No lo escribí solo para niños. Lo escribí también para los adultos que alguna vez lo fueron y que, en algún punto del camino, dejaron de creer que un sueño merece ser coleccionado.
Hoy está disponible en Amazon, en Kindle y en tapa blanda.
Si tuvieras que regalarlo, ¿a quién se lo darías primero? ¿A un niño que todavía cree en todo, o a la niña que tú misma fuiste y que, sin darte cuenta, a veces se te olvida visitar?
— Katia Santana Palacio
Autora de historias que no se olvidan.
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