La disciplina que sostiene cada palabra que escribo

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Mucha gente cree que escribir es esperar a que llegue la inspiración. Yo aprendí, con el tiempo, que escribir es sobre todo un oficio. Y un oficio se sostiene con disciplina, no con milagros.

Hay días en que las palabras llegan fácil. Y hay días en que hay que sentarse igual, aunque la página se vea vacía y terca. Esos días son los que realmente forman a un escritor.

No espero la inspiración para abrir el documento. La inspiración, cuando llega, encuentra el hábito ya construido. Encuentra una autora sentada, lista, con la disciplina puesta antes que las ganas.

Escribir con verdad no significa escribir sin cuidado. Cada frase que publico pasa por varias versiones. Reviso, tacho, vuelvo a leer en voz alta, corto lo que sobra. La primera versión casi nunca es la que el lector merece leer.

Encontrar la propia voz también lleva tiempo. Al principio escribía intentando sonar como las autoras que admiraba. Poco a poco entendí que mi voz no tenía que parecerse a ninguna otra: tenía que parecerse a mí.

Esa es, para mí, la verdadera valentía de escribir: no la de exponerlo todo, sino la de sostener una voz propia con constancia, capítulo tras capítulo, aunque nadie esté mirando todavía.

Katia Santana Palacio — Escritora

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