👉 Katia Santana – Escritora & Poeta

Autora de *Ecos de Vida* y *Raíces del Alma*, su obra entrelaza memoria, sanación y amor propio. A través de la poesía, transforma el dolor en arte y las heridas en fuerza. Desde su historia de vida, inspira a otros a reconstruirse con dignidad, esperanza y luz.

A veces celebramos nuestros triunfos, esos pequeños milagros que nos costaron noches sin dormir, lágrimas escondidas y fuerzas que nadie vio.

A veces la vida, por fin, nos regala un respiro…

y sentimos esa alegría limpia que nace cuando algo nos sale bien.

Pero basta ver un post de alguien que está sufriendo

para que la culpa nos golpee en el pecho.

Como si nuestra felicidad fuera una falta de respeto,

como si sonreír fuera una traición a los que están viviendo su propia tormenta.

La verdad es que no hay nada malo en estar bien.

No hay nada malo en alegrarte por lo que lograste.

No le quitas nada a nadie al celebrar tus pasos.

La luz que nace en ti no apaga a quien sigue buscando su claridad.

Podemos sentir alegría sin dejar de ser empáticos.

Podemos celebrar sin volvernos ciegos ante el dolor ajeno.

Podemos abrazar nuestras victorias y aun así enviar amor, apoyo y fuerza a quienes están pasando momentos difíciles.

La vida no nos pide elegir entre ser felices o ser humanos.

Nos permite ser ambas cosas.

Nos permite brillar, incluso cuando el mundo tiene rincones oscuros.

Nos permite agradecer lo bueno, mientras acompañamos con el corazón a los que todavía están luchando.

Así que sí…

puedo celebrar mis alegrías aunque otros estén llorando.

Puedo agradecer mis bendiciones mientras envío luz a quienes la necesitan.

Puedo avanzar sin sentir culpa,

porque mi camino no borra el de nadie.

La alegria y el dolor pueden coexistir.

Y aun así, cada uno de nosotros merece momentos de luz,

aunque el mundo esté lleno de sombras.

Posted in

Deja un comentario