La vida no siempre llega envuelta en flores.
A veces llega con los pies descalzos, con los bolsillos vacíos y el alma llena de preguntas.
Pero incluso así, sigue siendo un regalo.
La vida te prueba, te rompe, te confunde…
y justo cuando crees que no podrás más,
te sorprende con una mano amiga, un amanecer distinto o una calma que no esperabas.
Hay días en que no brilla nada,
y otros en que todo parece encenderse con solo una sonrisa.
Ahí está su misterio: en su forma imperfecta de enseñarnos lo esencial.
He aprendido que vivir no es entenderlo todo,
sino seguir caminando incluso cuando no hay respuestas.
Es mirar atrás y reconocer que cada caída tenía sentido,
que cada pérdida era una puerta hacia algo más.
Porque al final, la vida siempre encuentra la manera
de volver a florecer, aunque sea en medio del polvo.
💛 Lo que debe quedarse, se quedará.
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