La vida no siempre llega envuelta en flores. A veces llega con los pies descalzos, con los bolsillos vacíos y el alma llena de preguntas. Pero incluso así, sigue siendo un regalo.
La vida te prueba, te rompe, te confunde… y justo cuando crees que no podrás más, te sorprende con una mano amiga, un amanecer distinto o una calma que no esperabas.
Hay días en que no brilla nada, y otros en que todo parece encenderse con solo una sonrisa. Ahí está su misterio: en su forma imperfecta de enseñarnos lo esencial.
He aprendido que vivir no es entenderlo todo, sino seguir caminando incluso cuando no hay respuestas. Es mirar atrás y reconocer que cada caída tenía sentido, que cada pérdida era una puerta hacia algo más.
Porque al final, la vida siempre encuentra la manera de seguir, aunque sea en medio del polvo.
Katia Santana Palacio — Escritora
Deja un comentario