Bendito sea el hombre que llega sin malas intenciones,
y con sinceridad a la vida de una mujer.
Aquel que le brinda seguridad y la hace sentir hermosa,
inteligente, cómplice de sus locuras,
pero sobre todo, amada, respetada y deseada.
Bendito sea el que ofrece más cariño que problemas,
el que se gana su confianza con paciencia,
y es capaz de sanar heridas que no provocó.
Aquel que no llega con mentiras ni traiciones,
el que aún sabe ser caballero,
y entiende que el romanticismo no ha muerto…
solo espera un alma que lo merezca.
El que no llega a hacer llorar, sino a limpiar lágrimas.
El que sabe que el amor no se mendiga, se cuida.
Y protege a la mujer que ama como un tesoro.
Bendito sea ese varón maduro
que no necesita conquistar cien mujeres
para sentirse valioso,
porque ya aprendió que un verdadero hombre
es quien convierte a su compañera
en su mujer, su amiga y su amante.
Aquel que puede ser tan tierno como apasionado,
tan cuerdo como loco,
tan real como un suspiro.
Bendito sea ese hombre…
y bendita sea la mujer que sepa reconocerlo
y corresponderle con la misma luz.
☀️ Reflexión – Katia Santana Palacio
Hay hombres que llegan para apagar…
y otros que llegan para encender la vida.
Y cuando la luz es mutua, el amor deja de doler
para empezar a construir. 💛

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