por Katia Santana Palacio
No sé en qué momento exacto ocurrió.
Solo sé que un día, sin avisar, algo dentro de mí despertó.
Una voz suave, pero firme, me dijo: “Escribe.”
Y desde entonces, no he podido detenerme.
Encontré una pasión tan profunda que me desvela.
Una pasión que no me deja dormir, que me sacude en mitad de la madrugada con ideas, versos, recuerdos, emociones.
Cada cinco minutos se me ocurre algo, una frase, una imagen, una historia.
Y siento que si no la escribo, me ahogo.
Por primera vez en mi vida estoy haciendo algo por mí.
No por complacer a nadie, no por encajar, no por retener.
Lo hago porque mi alma lo pide, porque mi corazón lo necesita, porque escribir es mi manera de respirar.
He pasado noches enteras mirando el techo, sonriendo sola, pensando en todo lo que podría haber hecho antes.
Sí, me hubiera gustado descubrir esta pasión mucho antes.
Pero ahora entiendo que las cosas llegan cuando tienen que llegar.
Cuando ya uno tiene el alma preparada para recibirlas.
Hoy me siento viva.
Siento que cada palabra que escribo me reconstruye, me da sentido, me hace volver a mí.
Esta etapa que vivo es la más hermosa de mi vida.
Porque no se trata de fama, ni de éxito, ni de dinero.
Se trata de encontrarme.
Y cuando uno se encuentra, el resto del mundo empieza a girar de otra manera.
Hoy escribo porque mi alma, después de tanto silencio, por fin habla.
Y yo —agradecida— la escucho.
Katia Santana Palacio ✨
Deja un comentario