Dicen que el corazón solo puede entregarse a un amor,
pero hay quienes descubren que puede encenderse en dos fuegos al mismo tiempo.
Uno de esos amores llega como horizonte:
habla de sueños, de promesas, de caminos que aún no se han recorrido.
Es la chispa que invita a volar, a creer en futuros posibles.
El otro amor, en cambio, es raíz:
se construye en silencios compartidos,
en la calma de una mirada que sostiene,
en la certeza de un abrazo que siempre espera.
Y así, entre vuelo y raíz,
el corazón aprende que no todos los amores se comparan,
porque uno enseña a crecer
y el otro recuerda quién eres.
Al final, la pregunta nunca es a quién se ama más,
sino qué parte de ti despierta cada amor.
¿Creen que el corazón puede guardar dos amores a la vez, o siempre termina inclinándose por uno?

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