La historia que llevo en los huesos, la selva que me cruzó el alma y la luz que me volvió a nacer.
No se me quitó la selva del cuerpo: la llevo en la piel, en las plantas de los pies, en la respiración. Crucé 12 países con el miedo mordiéndome la espalda y la esperanza jalándome del pecho. Aprendí que el exilio no empieza en una frontera: empieza el día que entiendes que ya no cabes donde te duele.
Este espacio no es para el morbo: es para honrar la vida, recordar a los que no pudieron y agradecer a quienes nos tendieron la mano.
“”Hay recuerdos que no se cuentan. Se llevan en la piel“”.

Caminos rotos y manos que sostienen.
Hambre, lluvia, barro; luego café caliente y una risa que salva.
El cuerpo aprendió a seguir; el alma aprendió a quedarse.

Con amor y luz,
Katia Santana Palacio – Escritora & Poeta
Caminantes de Historia ✨