San Blas, Cuba: el lugar real detrás Ecos de mi Memoria

Hay lugares que no se inventan: se recuerdan. San Blas existe. Yo caminé esas calles antes de convertirlas en escenario de una novela.

Cuando empecé a escribir Ecos de mi Memoria, tenía claro que no quería escribir una autobiografía. Quería escribir una historia que respirara verdad sin quedar atada a cada hecho exacto de mi vida. Por eso la llamo semi-autobiográfica: toma el lugar, el aire, la memoria de un pueblo real, y deja que la ficción entre por la puerta que la memoria dejó abierta.

Ambientar una novela en un sitio real no es solo decoración. Es una responsabilidad. San Blas no es un telón de fondo bonito: es el pulso del libro. Las calles, el clima, la manera en que la gente se saluda en un pueblo pequeño de Cuba, todo eso entra en cada escena, aunque los personajes que la habitan no sean exactamente quienes fueron en la vida real.

Uno de los aprendizajes más grandes que me dejó este libro fue entender la diferencia entre escribir desde la memoria y escribir desde la imaginación anclada en la memoria. En un libro de memorias, la verdad manda sobre la forma. En una novela como esta, la forma puede tomar prestada la verdad, moldearla, y entregarle al lector algo distinto: no un testimonio, sino una historia que usa el realismo mágico para decir lo que un hecho contado tal cual jamás alcanzaría a decir.

Trabajar Ecos de mi Memoria significó muchas revisiones: los personajes tuvieron que crecer, los elementos de realismo mágico tuvieron que ganarse su lugar en la trama en vez de aparecer como adorno, y el libro entero pasó por un proceso de maquetación que quise cuidar hasta el último detalle.

Si algo quiero que un lector se lleve de esta novela es esto: que un lugar real puede prestarle su aliento a una historia inventada, y que esa mezcla, bien hecha, dice más verdad que muchos hechos contados tal como ocurrieron.

Ecos de mi Memoria ya está disponible en Amazon, en formato Kindle y tapa blanda.

— Katia Santana Palacio
Autora de historias que no se olvidan.

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