Cuba llora por dentro

Llora mi isla,

no de lluvia,

sino de cansancio.

Cada gota que cae

es un hijo que se fue,

una madre que espera,

una verdad que callaron.

Nos duele el silencio,

nos duele la mentira,

nos duele la patria que ya no respira.

Pero aún queda un pulso,

una voz, una fe encendida.

Porque aunque la arrastren,

aunque la rompan,

Cuba sigue viva

en cada lágrima que no se rinde.

Katia Santana Palacio — Escritora

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