Hay quienes viven sin dejar huella,
y quienes, aun en silencio,
van sembrando pedacitos de eternidad en lo que tocan.
Yo no escribo por vanidad.
No busco aplausos, ni cifras, ni fama pasajera.
Escribo porque necesito dejar constancia de mi alma,
para que el día en que ya no esté,
mis hijos, mis nietos, mis bisnietos
puedan abrir un libro y escucharme respirar entre líneas.
Mis palabras no son letras:
son fragmentos de vida,
suspiros que no se resignaron al olvido,
cicatrices convertidas en belleza.
Quiero que cuando alguien pronuncie mi nombre,
no lo haga por moda,
sino porque algo de mí se quedó con ellos,
porque en algún verso encontraron un reflejo,
una raíz, una luz.
Eso es existir más allá de la vida:
seguir tocando corazones cuando ya no hay cuerpo,
seguir inspirando cuando el tiempo se detiene,
seguir viviendo, aunque solo sea
en las páginas de un libro.
Katia Santana Palacio
Autora de Raíces del Alma
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