Hay días en que el alma se cansa de tanto ruido.
De las explicaciones, de las discusiones sin sentido,
de tener que justificar por qué eliges la paz y no el drama.
Llega un momento en que entiendes
que el silencio no es debilidad,
sino una forma de amor propio.
Callas no porque no tengas qué decir,
sino porque aprendiste que no todos merecen escucharte.
El alma necesita silencio
para recordar quién es,
para sanar lo que no se dijo,
para volver a sentir sin interrupciones.
Hay batallas que solo se ganan en calma,
lágrimas que solo se entienden en soledad,
y renacimientos que ocurren cuando nadie te mira.
Así que si un día desapareces un poco,
no te sientas culpable.
Estás volviendo a ti.
Y a veces, eso es más urgente que complacer al mundo.
✨ Katia Santana Palacio
✒️ Caminantes de Historia

Deja un comentario